La semilla que florece: testimonio real de la transformación que produce la música.
Mucho antes de conocer la Musicoterapia, cuando empecé a conocer y trabajar con personas autistas, sucedió en mí algo que lo transformó todo. Hace poco más de 10 años que mi vida cambió su eje, su motor. En mi 34 aniversario recibí la esperada notícia, íbamos a ser padres. Me transformé y surgió una nueva parte de mi: el yo madre. En mi vientre crecía Naima, yo le cantaba, le ponía canciones…y cuando nació me sentí colmada de bendiciones. Como dicen Willie Colón y Rubén blades en su tema «Siembra» («Siembra, Si pretendes recoger. Siembra Si pretendes cosechar. Pero no olvides que de acuerdo a la semilla, así serán los frutos que recogerás»), todo lo que plantaba en mi hija, florecía con el paso del tiempo. Hoy en día, ella ama la música, la entiende, canta y toca el piano como un ángel. Naima es una niña que transmite alegría y tranquilidad, capaz de concentrarse profundamente y conectar de las cosas simples de la vida.

Una experiencia compartida: sesiones de musicoterapia con D, un niño con autismo.
Cuando me contactaron de una Asociación para hacer musicoterapia con niños con autismo, sólo puse la condición de que mi hija pudiera ir conmigo a las sesiones. Ahí surgió una oportunidad para las dos: yo tendría una maestra del juego y ella aprendería a tratar y querer a tod@s por igual.
Como educadora social, podría poner a prueba una teoría propia: las personas con autismo hacen visible el deseo de estar con el otro a través de la música; con el deseo se crea un vínculo basado en la confianza y con él abrimos otra puerta de acceso a la sociedad. Una persona que tiende al aislamiento necesita más tiempo y más sutileza; sin un interlocutor predispuesto a la sutileza será difícil que surja la comunicación, la expresión. El deseo de comunicarse se ve amplificado cuanto más sólido sea el vínculo educativo entre terapeuta y participante (no estoy de acuerdo con el término «paciente» pues para mí el que recibe la terapia no tiene que estar esperando, teniendo «paciencia». El que debe ser «paciente» es el terapeuta. Decir «participante» atorga inmediatamente una posición activa y más respetuosa del que recibe la sesión de musicoterapia.

Y con Naima entramos de la mano en el mundo de D para que él quisiera entrar en el nuestro. Al final creamos un espacio lleno de colores, lanas y telas, saltos y escondrijos…y lo llenamos de risas hasta el llanto. ¿Quién hubiera imaginado que ese niño con la cara de mármol, impasible, cambiaría tanto en pocos meses? Qué bonito fué asistir al nacimiento de una amistad, ver a mi hija gozando la música siendo ella misma y a la vez, ser testigo de una evolución en D: sin querer había encontrado una receta mágica y una ayudante ejemplar.
Entrevistando a Naima: verdades experimentadas sobre la evolución de un niño autista que recibe sesiones de musicoterapia.
G- ¿Qué sientes cuando estás en una sesión de musicoterapia?
N- Me siento tranquila, relajada y conectada con la música, me divierto.
G- ¿Cuáles son tus dinámicas favoritas?
N- Me gustan las dinámicas de repetición de ritmos con las campanas de colores…a veces las personas hacen cosas raras pero nos entendemos.
G- ¿Cómo ves a las personas cuando estan en una sesión de musicoterapia?
N- Normalmente contentas, a no ser que hayan tenido mal día, entonces se relajan.
G- ¿Qué cambios has visto en D a lo largo del tiempo, dirías que le ayuda hacer musicoterapia?
N- Primero no quería que lo tocarámos, siempre serio y mirando por la ventana…luego empezó a comunicar y a decir más palabras, jugaba con nosotras y se acercaba a tocar instrumentos.
G- ¿La música te ha ayudado a poder jugar con D?
N- Sí, mucho. yo creo que sin la música nos hubiera costado más conocernos. Mama ¿y porqué me haces la entrevista a mí?
G- ¡Porque tú eres mi testimonio, tú lo has visto todo!
Conclusión: la música nos puede ayudar a todos.
La música se presta como una gran aliada, nos alegra y facilita el tránsito por la vida. Creo que es importante, en la crianza y en el acompañamiento socioeducativo a personas con o sin diversidad funcional, no olvidar el potencial del Arte y la Cultura para sanar el alma humana. Según estudios recientes, este tipo de terapia mejora significativamente las habilidades sociales y comunicativas en niños con autismo167. Además, fomenta la calidad de vida tanto emocional como social1.Dar la oportunidad de probar distintos canales y medios para que el otr@ pueda ser y mostrarse tal y como es, se convierte en factor clave para augmentar el bienestar y favorecer un desarrollo armónico.

Hablo y escribo para tod@s: si la música fuera medicina, se la recetaría a tod@s: más música y atención! La atención depende de nosotros, del que mira a la otra persona. Las etiquetas que tanto gustan para los niños que nos ofrecen retos, para los adultos que explotan ante una cuotidianeidad abrumadora, para los mayores que pierden la memoria (pero no olvidan en su corazón). Una mirada atenta, paciente y amorosa es lo que nos merecemos tod@s estemos como estemos. Si la fragilidad es algo inherente al ser humano, la dignidad y la resiliencia también lo son.
Este relato sobre mi experiencia personal pone de manifiesto cómo la música puede ser un lenguaje universal que trasciende las diferencias individuales, promoviendo conexión, desarrollo personal y resiliencia.
Enlaces sugeridos:
The effect of music therapy on autistic symptoms and quality of life in …
- Internos:
- «Beneficios de la musicoterapia en niños» (enlace a otro artículo sobre terapias artísticas).
- «Cómo fomentar el amor por la música en casa» (enlace relacionado con crianza musical).
- Externos:
